Los repartidores de aplicaciones de delivery atraviesan un fuerte proceso de endeudamiento al recurrir a préstamos otorgados por las mismas plataformas para las que trabajan. Según un informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la cantidad de trabajadores que tomaron este tipo de créditos aumentó un 122% durante 2025, mientras que la deuda promedio ya ronda el millón de pesos por persona.
Desde el Sindicato de Trabajadores de Reparto por Aplicación (Sitrarepa) denuncian que algunos de esos préstamos llegan a tener tasas de hasta el 700% anual, una situación que, aseguran, obliga a muchos trabajadores a extender sus jornadas laborales para poder cumplir con las cuotas.
Las plataformas financian a sus propios trabajadores
El último informe del BCRA sobre Proveedores No Bancarios de Crédito señala que las empresas de la denominada "economía gig" pasaron a financiar a su propia fuerza laboral. El organismo registró que la cantidad de deudores vinculados a plataformas creció un 177% entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024 y volvió a aumentar otro 122% durante 2025. Además, el saldo promedio de deuda de los monotributistas que trabajan mediante aplicaciones se ubicó cerca de $900.000, una cifra que ya se aproxima al millón de pesos.
Más de la mitad de quienes toman estos préstamos son trabajadores independientes, que concentran además cerca del 62% del monto total financiado.
Jornadas de hasta 12 horas para pagar las cuotas
La secretaria general de Sitrarepa, Belén D'Ambrosio, aseguró que muchos repartidores trabajan entre 10 y 12 horas diarias únicamente para afrontar los gastos fijos y devolver los préstamos.
"Los trabajadores necesitan el crédito para comprar una moto, reparar el vehículo o afrontar gastos de trabajo, pero luego deben trabajar muchas más horas para pagarlo", advirtió la dirigente, quien reclamó una regulación específica para este tipo de financiamiento.
Un sistema de crédito basado en el algoritmo
Como la mayoría de los repartidores no posee historial bancario suficiente para acceder a préstamos tradicionales, las plataformas utilizan un sistema de evaluación propio basado en la información que generan los trabajadores dentro de la aplicación.
Entre los criterios que analizan figuran la antigüedad, la cantidad de pedidos aceptados, la calificación de los clientes y la frecuencia de uso de la plataforma. En muchos casos, las cuotas se descuentan automáticamente de las ganancias obtenidas por cada entrega, reduciendo el ingreso disponible del repartidor.
Pedidos Ya y Rappi amplían la oferta de financiamiento
Pedidos Ya comenzó a ofrecer créditos para comercios en 2022 y extendió el programa a repartidores en 2024. La empresa informó que ya otorgó 57.000 préstamos por un total de 84 millones de dólares, de los cuales el 54% correspondió a comercios asociados. Los créditos para repartidores tienen un plazo máximo de seis meses y no pueden superar el 30% de los ingresos generados dentro de la plataforma.
En paralelo, Banco Galicia anunció una alianza con Rappi para brindar herramientas de financiamiento, medios de pago y servicios bancarios a repartidores y comercios, iniciativas que las compañías presentan como mecanismos de inclusión financiera.
El sindicato reclama una regulación estatal
Desde Sitrarepa sostienen que el modelo genera una dependencia creciente entre los trabajadores y las plataformas. Según el gremio, el crédito deja de ser una herramienta de desarrollo para convertirse en una condición necesaria para seguir trabajando.
A esto se suma que cada entrega se paga entre $1.500 y $3.000, ingresos que, según el sindicato, resultan insuficientes para afrontar el mantenimiento del vehículo, el combustible y las cuotas de los préstamos. Por ese motivo, la organización reclama que el Estado establezca límites sobre las tasas de interés y las condiciones de financiamiento que ofrecen las aplicaciones.